El caótico día en que la explosión de Keith Moon casi destruye la televisión en vivo
La explosión de Keith Moon casi destruye la televisión en vivo
En septiembre de 1967, la banda británica The Who desembarcó en la televisión estadounidense para participar en el famoso programa The Smothers Brothers Comedy Hour. Hasta ese momento, los ejecutivos del canal pensaban que lo más peligroso que podía pasar en el plató era que alguien olvidara la letra de una canción. Claramente, no conocían a Keith Moon.
Keith, un tipo cuya filosofía de vida era básicamente «si algo no está ardiendo, lo estás haciendo mal«, decidió que el clásico final donde rompían sus instrumentos necesitaba un toque especial. Algo modesto. Algo… pirotécnico.

Un soborno, algo de pólvora y cero sentido común
Normalmente, el número final de la canción My Generation incluía un pequeño efecto de humo cargado en el bombo de la batería. Sin embargo, minutos antes de salir al aire, Keith deslizante y sonriente le ofreció 100 dólares a uno de los encargados de utilería para que cargara el tambor con «un poquito más» de pólvora.
El problema es que la idea de «un poquito» para Moon equivalía a diez veces la dosis pirotécnica recomendada. Para rematar la hazaña, el propio Keith añadió otra dosis por si acaso. El resultado: una bomba casera envuelta en madera y platillos lista para detonar en pleno horario estelar.
La explosión de Keith Moon que hizo historia en el rock
Llegó el clímax de la presentación. Roger Daltrey soltó el micrófono, Pete Townshend comenzó a destrozar su guitarra contra el suelo y Keith Moon, con una sonrisa malévola, dio la señal para activar la pirotecnia.
¡BOOM!
Lo que debía ser un humeante «puf» se convirtió en una detonación bíblica.
El plató se llenó de un humo denso, pedazos de la batería volaron hacia el público y la fuerza de la onda expansiva literalmente arrojó a Keith Moon lejos de su asiento, clavándole un pedazo de platillo en el brazo.

El resultado del numerito fue épico:
Pete Townshend quedó sordo del oído derecho de forma permanente (y con el cabello chamuscado).
El presentador Bette Smothers entró al escenario intentando bromear, solo para ser golpeado por los restos de la guitarra destrozada de Pete.
Millones de espectadores en sus casas creyeron que el televisor les había explotado en la cara.
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Para conocer más detalles históricos de la banda y su discografía, puedes consultar la cobertura histórica en Rolling Stone.
Keith Moon salió de allí sangrando, despeinado, pero con una enorme sonrisa. Había destrozado la batería, la televisión nacional y los tímpanos de su guitarrista. En otras palabras: un domingo cualquiera para The Who.
