La disparatada historia de Dave Grohl y su pierna rota: ¡El show que ni una fractura logró detener!
Si hay una verdad indiscutible en la industria de la música, es que Dave Grohl es oficialmente el tipo más simpático, indestructible y apasionado sobre la faz de la Tierra. El exbaterista de Nirvana y líder de Foo Fighters ha dedicado su vida a demostrar que el rock and roll es un deporte de alto rendimiento donde el entusiasmo siempre supera a las leyes de la física.
Sin embargo, el 12 de junio de 2015 en Gotemburgo (Suecia), la física decidió cobrarle la factura de la forma más aparatosa posible.

El día en que Dave Grohl y su pierna rota hicieron historia en Gotemburgo
El show en el estadio Nya Ullevi apenas comenzaba. La banda apenas iba por la segunda canción de la noche, el clásico «Monkey Wrench», cuando Grohl, poseído por la adrenalina del momento, decidió correr hacia una de las rampas laterales para animar a las 52,000 personas presentes.
El único problema fue que calculó mal el borde del foso y dio un paso directo hacia el vacío. ¿El resultado? Una caída libre de más de tres metros que terminó con un crujido seco y un dolor insoportable.
Cualquier otra estrella de rock habría exigido un helicóptero medicalizado, una demanda millonaria contra la producción y tres meses de reposo en un spa en Malibú. Pero no Dave.
«Voy al hospital y regreso»: La promesa más insólita del rock
Mientras los paramédicos lo atendían en el suelo y sus compañeros de banda miraban desconcertados desde arriba, Grohl tomó un micrófono desde la camilla y lanzó una promesa que todos tomaron como un delirio producido por el trauma: «Señoras y señores… miren, creo que me acabo de romper la pierna. Pero les prometo que iré al hospital, me la van a arreglar y volveré a tocar para ustedes».
Mientras lo trasladaban tras bastidores, el recordado baterista Taylor Hawkins tomó el mando de la voz principal e improvisó un set de versiones para evitar que el estadio se incendiara de decepción.

El regreso triunfal y el nacimiento del «Throne of Rock»
Apenas 15 minutos después, ante el shock absoluto del público y la incredulidad de la prensa internacional como la BBC, Dave reapareció en el escenario sobre una camilla móvil, sonriendo como un niño que acababa de hacer una travesura.
Con la pierna derecha completamente vendada y un médico llamado Johan sentado junto a él en el escenario sosteniéndole el tobillo en posición neutral, Grohl se acomodó en una humilde silla plegable, tomó su guitarra eléctrica y reanudó el show. Tocó durante dos horas y media más, bromeando entre canción y canción sobre su torpeza y transformando una tragedia médica en una fiesta inolvidable.
Días después, para no cancelar el resto de la gira mundial, el propio Dave diseñó en una servilleta el famoso «Trono de Guitarras», un mueble estrambótico equipado con luces y mangueras de humo desde el cual ofreció decenas de conciertos épicos con el hueso aún soldado.
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Al final del día, Dave Grohl no solo demostró que el show debe continuar, sino que incluso una fractura expuesta se ve ridículamente genial si la acompañas con un solo de guitarra y una sonrisa indestructible.
