Las Ultrasónicas: la explosiva historia de la banda que convirtió el garage mexicano en actitud
Las Ultrasónicas: la historia de una banda que convirtió el garage mexicano en una declaración de actitud
En los años noventa, mientras buena parte del rock mexicano buscaba abrirse camino entre grandes escenarios y medios de comunicación, también existía una escena más pequeña, ruidosa y desobediente que crecía en foros, fiestas y espacios underground de la Ciudad de México. En ese ambiente nacieron Las Ultrasónicas, una agrupación que hizo del garage, el punk, el surf y el rock & roll una combinación tan irreverente como difícil de ignorar.
El comienzo: dos mujeres y una idea
La historia comenzó en 1996, cuando Jenny Bombo y Tere Farfissa decidieron formar una banda. El proyecto pronto incorporó a Suzy Vox, Jessy Bulbo y Ali Gua Gua, aunque aquella primera alineación no duraría demasiado. La salida de Tere convirtió al grupo en cuarteto y marcó una primera transformación importante en su sonido.
Musicalmente, Las Ultrasónicas miraban hacia el garage y el punk de grupos como The Sonics y The Mummies, mientras su actitud conectaba con la irreverencia del movimiento riot grrrl y con una escena mexicana en la que las mujeres comenzaban a reclamar un espacio propio dentro del rock. Sus canciones podían ser descaradas, sexuales, humorísticas y provocadoras, pero detrás de esa fachada había también una ruptura deliberada con los papeles que tradicionalmente se asignaban a las mujeres dentro de la escena musical.

Un demo grabado casi a escondidas
Uno de los capítulos más curiosos de la historia de Las Ultrasónicas ocurrió cuando su música salió de aquel circuito local de una manera bastante poco convencional. La banda realizó grabaciones caseras con recursos mínimos, incluyendo un demo registrado en su espacio de ensayo. Aquella crudeza terminó convirtiéndose precisamente en parte de su encanto.
La grabación llegó hasta España y llamó la atención de Munster Records, sello especializado en sonidos de garage y rock de culto. El resultado fue Yo fui una adolescente terrosatánica, publicado en una edición limitada de vinilo que ayudó a que el nombre de Las Ultrasónicas circulara mucho más allá de México.
Lo interesante es que el salto internacional no ocurrió gracias a una gran campaña promocional ni a una maquinaria discográfica detrás del grupo. Fue, en buena medida, el recorrido inesperado de una grabación nacida en un ambiente doméstico y underground.
Del circuito underground a los reflectores
Para comienzos de los años 2000, Las Ultrasónicas ya tenían una identidad perfectamente reconocible. Canciones como “Monstruo verde”, “Vente en mi boca” y “Quiero ser tu perra” formaban parte de un repertorio que combinaba humor, provocación y una actitud deliberadamente descarada. “Monstruo verde”, además, apareció en la banda sonora de Perfume de violetas, llevando su música a un público todavía más amplio.
En 2002, la agrupación dio otro giro al publicar Ohh síí, más… más!! bajo Discos Termita, filial de Sony Music, con Alejandro Marcovich como productor. El salto desde el circuito independiente hacia una estructura discográfica mayor no significó abandonar por completo su personalidad: la propia banda hablaba entonces de haber mejorado musicalmente sin perder aquel estilo “guarro” que las caracterizaba.

Una historia que también quedó filmada
La historia de Las Ultrasónicas tiene una particularidad poco común: parte de sus primeros años quedó registrada en un documental realizado desde dentro del propio grupo.
En 2000, Ali Gua Gua dirigió Todos están muriendo aquí, un rockumental que siguió a las integrantes durante ensayos, presentaciones, negociaciones, trabajos cotidianos y conflictos internos. Lejos de construir una imagen romántica del rock, la película muestra las dificultades de mantener una banda dentro de una escena underground y predominantemente masculina.
Ese documento resulta especialmente valioso porque permite observar a Las Ultrasónicas no como una leyenda construida retrospectivamente, sino como lo que eran en aquel momento: jóvenes músicas intentando abrirse camino mientras construían su propia identidad artística.
Más que una banda de mujeres
Reducir a Las Ultrasónicas a “una banda femenina” sería quedarse corto. Su importancia también está en haber demostrado que podían ocupar el escenario desde sus propias reglas, utilizando el humor, la sexualidad, la provocación y el ruido como herramientas creativas.
Su historia forma parte de una transformación más amplia del rock mexicano: aquella en la que las mujeres dejaron de aparecer únicamente como intérpretes o figuras secundarias y comenzaron a ocupar también los lugares de compositoras, instrumentistas, productoras y protagonistas de sus propias escenas.
Y quizá ahí está la verdadera razón por la que Las Ultrasónicas siguen siendo interesantes décadas después: no necesitaron sonar como nadie más para encontrar un lugar dentro del rock mexicano.
La banda continúa formando parte del imaginario del underground nacional y mantiene actividad en escenarios mexicanos, demostrando que aquella mezcla de garage, punk, humor y actitud todavía tiene algo que decir.
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Fuente recomendada: [Todos están muriendo aquí, documental dirigido por Ali Gua Gua]
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